miércoles, 24 de septiembre de 2014

Cuento 1

                                Anna y la pluma mágica

Era un día soleado, parecía ser uno como cualquier otro, pero para Anna no iba a ser así.
Esa mañana salió de su casa apresuradamente porque se le hacía tarde para llegar a la escuela. De camino a su escuela tropezó con una piedra y al caerse, su mochila salió volando y cayeron todas sus cosas, se paró y las recogió lo más rápido que pudo, sin más siguió su camino.
Al llegar a la escuela, la maestra pidió a todos que copiaran los ejercicios que estaban en el pizarrón, cuando Anna quiso sacar su lapicera se dio cuenta que no estaba ahí.
- Seguro se me cayó cuando me tropecé.- Pensó.
Estaba desesperada, no sabía que hacer, pero de pronto apareció bajo su silla, era una pluma marca BIC de tinta negra, con un cuerpo transparente donde guardaba la tinta en un tubo largo blanco, era de punto fino y al final de su cuerpo estaba mordido, casi roto. Ella sin pensarlo ni un segundo la tomó sin que nadie se diera cuenta y comenzó a escribir.
Sintió que esa pluma tenía algo especial pero aún no sabía qué era. Pero entonces lo descubrió, cuando su maestra pidió que hicieran un dibujo, tomó la pluma y ésta como por arte de magia comenzó a guiar su mano hasta terminar un hermoso dibujo de un bosque con maravillosos colores, era tan bello que cualquiera que lo hubiera visto quería estar dentro de él.
Cuando su clase lo vio, todos sin excepción quedaron asombrados, nadie podía explicar como lo hizo, ni siquiera ella podía hacerlo.
Cuando llegó a su casa, quiso contarle a su madre lo ocurrido y mostrarle su dibujo, pero no estaba, había salido. Así que quiso dibujar otra vez, sacó una hoja y su pluma, pero ésta se había quedado sin tinta. Anna se entristeció porque nunca más iba a poder hacer dibujos tan bonitos con su pluma mágica.






 Por: Aranza Ramos Bernal







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